sábado, 22 de agosto de 2015

ASÍ NOS RETRATA LA PRENSA AL OTRO LADO DEL CHARCO

Algunos jamás habrán oído ni mencionar acerca de los radioaficionados y muchos otros creerán que ya se habían extinguido, sin embargo, es una especie que sigue viviendo entre nosotros, en menor número pero con el mismo entusiasmo de siempre por comunicar a la gente.
A poco más de un siglo de las primeras transmisiones, con los nombres señeros de Heinrich Hertz, Nikola Tesla o Guglielmo Marconi a la cabeza, los radioaficionados han hecho importantes aportes a la tecnología y en sus épocas de oro, a las economías y a las políticas internacionales, además de salvar vidas en momentos críticos. 

Con la llegada de las más modernas tecnologías, la radioafición terminó siendo casi una actividad de culto, no obstante supo sumarse a las grandes estructuras comunicacionales más modernas.
Como se sabe, las señales electromagnéticas se transmiten por toda la superficie del planeta utilizando muchas veces diferentes medios para el rebote que les permite superar la dificultad de la curvatura del planeta, como los satélites -y entre estos, nada menos que la Estación Espacial Internacional que cuenta con su propio equipo de radioaficionado- y estructuras naturales como la capa atmosférica conocida como ionósfera o hasta la misma luna en el conocido y difícil rebote lunar que se lograra por primera vez apenas terminada la Segunda Guerra Mundial. 

LA VOZ DEL PUEBLO entrevistó en Reta a su único radioaficionado, que, por supuesto, no está solo sino que forma parte de esta red mundial. Su nombre es Fernando Buonsanti y es de origen rosarino.
En la oportunidad, contó que "me crié en un ambiente hogareño a pura radio. El primero en levantarse ponía el agua al fuego y enseguida encendía el aparato. En el taller de mi viejo en Mar del Plata pasaba lo mismo: la radio se prendía al llegar y se apagaba al cerrar. Cierta vez, mientras admiraba una moto reformada que había llegado, oigo una voz en un handy que el dueño llevaba colgado del manubrio. Allí empecé a preguntar y todo terminó en una invitación a conocer el Radioclub Mar del Plata".
Continuó recordando Buonsanti que "muchos años después, me instalo con mi esposa en San Martín de los Andes y me contacto con el Radioclub de los Andes, donde rendí para sacar mi primera licencia como novicio. De allí en más me fui interesando en la actividad y participé en concursos y eventos relacionados. Eso me fue llevando a hacer carrera y poder ascender para llegar a la actual categoría, la general, que me permite trabajar en una buena cantidad de bandas, con mi licencia LU2 YF". 

Recordó que "el hecho de tener parientes en la costa atlántica fue una de las razones por las cuales volvíamos cada tanto a la zona. Mi esposa conocía Reta desde hacía muchos años y tras vacacionar durante varios veranos, decidimos quedarnos a vivir. Al principio, viajaba con mis equipos de radio en el auto y los instalaba en cada lugar que me quedaba, siempre en forma de campaña. El año pasado levanté mi torre oficial en la villa para salir como estación fija con el prefijo LU 2 YF/D, activando la zona y dando a conocer a Reta por este medio, funcionando como la primera estación de radioaficionado establecida en localidad durante todo el año en contacto con amigos de Tres Arroyos y el mundo".

Fuente: La Voz del Pueblo.

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