Tras estallar la guerra en Irán, una estación de radio situada en algún lugar de Oriente Medio ha comenzado a enviar señales numéricas vinculadas al espionaje06 mar 2026 .
Desde que comenzó la guerra de Irán, los radioaficionados de todo el mundo han empezado a escuchar un extraño mensaje en sus auriculares. Una voz masculina recita en persa una serie aleatoria de números durante varios minutos, con tono monótono y de manera fría y pausada. Pasado un tiempo, el sonido se extingue y no vuelve a emitirse hasta el día siguiente. Este contenido se transmite en onda corta, utilizada principalmente por radioaficionados y que puede tener un alcance mayor que otras frecuencias. En estos momentos, este sonido es uno de los enigmas de la guerra de Irán, que podría tener implicaciones en la seguridad de la zona.
La primera vez que se detectó esta emisión fue el 1 de marzo, cuando ya había comenzado el bombardeo de Irán y el líder supremo, Alí Jamenéi, había fallecido tras el ataque a sus dependencias en Teherán. Ese día la radio envió un mensaje breve con una secuencia numérica en la frecuencia 7.910 kHz. En los siguientes días, la serie de cifras aumentó. Desde entonces, las difusiones de estos mensajes tienen lugar entre las dos de la madrugada y las seis de la tarde, hora española.
Según la comunidad de expertos en comunicaciones que está monitorizando esta señal, la letanía de números solo se ve interrumpida por la palabra «tavajjoh» (atención, en persa), que en intervalos aleatorios menciona el hombre que lee la lista de números. Por el momento, no ha sido posible descifrar si se trata de una voz humana o si una inteligencia artificial (IA) ha pasado a audio la información con la serie numérica. Hay más incógnitas sobre el caso. En los primeros días, se especuló con que emitía desde Irán o algún lugar cerca de la frontera del país persa. Sin embargo, algunas triangulaciones apuntan a que podría tener su origen al otro lado de la península arábiga, en el mar Rojo. Todos los analistas de inteligencia saben de qué se trata. En medio de la guerra, alguien está intentando contactar con agentes en terreno enemigo para impartirles órdenes. Los números ocultan un mensaje cifrado que solo la persona que disponga del código puede comprender: el método es conocido como libreta de un solo uso. Pese al tiempo que lleva en funcionamiento, el sistema es tan bueno que se considera invulnerable a los descifradores profesionales, incluso en tiempos de internet e inteligencias artificiales.
Este tipo de señales se conoce desde el siglo pasado y su denominación oficial es «estación numérica». En la Primera Guerra Mundial comenzaron a utilizarse emisiones numéricas con mensajes secretos y, ya en la Segunda, durante la invasión nazi de Europa, los británicos las emplearon de manera masiva para entrar en contacto con los miembros de la Resistencia francesa. Después, con la Guerra Fría, tanto la Unión Soviética como sus países satélites recurrieron a las «estaciones numéricas». Estadounidenses y británicos también dispusieron de este tipo de instalaciones para entrar en contacto con agentes que se habían adentrado en la Unión Soviética. Algunas de estas estaciones se han convertido en leyendas dentro del mundo del espionaje, incluso recientemente.
Una de ellas fue «atención». Esta era la palabra con la que una emisora cubana comenzaba sus mensajes y que servía para que el espionaje de La Habana se pusiera en contacto con un círculo de espías infiltrado en el movimiento anticastrista norteamericano. El FBI detuvo a los componentes de esta red en 1998 y comprobó, entre otras cosas, que mediante una serie de números la inteligencia cubana había avisado a sus agentes de los días en que debían evitar volar en los aviones de propaganda contra Castro, puesto que la dictadura cubana se disponía a derribarlos.
Nadie lo reconoce Otra «estación numérica» activa hasta el año 2008 se denomina «Lincolnshire Poacher», nombre de una canción tradicional británica. Esta emisora emitía desde la base de la Fuerza Aérea británica en Akrotiri, Chipre, la misma que fue bombardeada el pasado fin de semana. Aunque su función es secreta, se cree que servía para entrar en contacto con agentes británicos y estadounidenses que operaban en Oriente Medio. Ningún Gobierno ha reconocido estar utilizando este método de comunicación entre espías, que en ocasiones también ha servido para poner en contacto a servicios diplomáticos o responsables militares. Los aficionados que vigilan estas emisiones las clasifican por los nombres de las canciones que dan origen a las listas de números; por ejemplo, existió una emisora denominada «Magnetic Fields» porque utiliza ese tema de Jean-Michel Jarre, o «Polka de Luxemburgo». Otras emisoras secretas se identifican por el tipo de voz y el idioma; existe una estación bautizada como «Mujer rusa en tayiko».
La nueva emisora todavía no tiene nombre. En un primer momento, se especuló con la posibilidad de que se tratase de mensajes del espionaje de Teherán para activar a sus células durmientes. Sin embargo, un dato de las últimas horas ha cambiado la perspectiva. Los radioaficionados han detectado que Irán pretende bloquear la emisión saturando la frecuencia. Este dato ha llevado a los expertos a creer que la «estación numérica» es un intento de Estados Unidos o Israel de activar a agentes secretos ocultos en Irán. En cualquier caso, alguien está en peligro.
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