sábado, 19 de septiembre de 2015

RADIO CLUB ESTRADA, 30 AÑOS DE VIVENCIAS AL SERVICIO DE LA RADIOAFICIÓN

En plena era del móvil, del whatsapp y del skype, la radioafición está más activa que nunca en la zona. El Radioclub Estrada -fundado hace casi 30 años- integra a 17 radioaficionados de distintos municipios del entorno y organiza quedadas, charlas y talleres de todo tipo para dar a conocer su actividad. El colectivo funciona al amparo de la Asociación Deportivo Cultural de Guimarei y reúne a socios de A Estrada, Lalín, Silleda, Forcarei, Caldas, Cuntis y Santiago. Incluso hay algún miembro de México -el presidente del World Trade Center Ciudad de México-, porque la radioafición no entiende de fronteras, sino de rangos de frecuencia.
Se equivocan quienes creen que la radioafición es cosa de otra época. Está tan viva como antaño. O más si cabe, por las posibilidades que abren en este campo las nuevas tecnologías. Algunos de los socios del radioclub estradense operan en la frecuencia de banda ciudadana (CB). Era la utilizada antiguamente para las cacerías del zorro. Les permite hacer comunicaciones locales y, de marzo a septiembre, aventurarse también en otras latitudes. Operar en CB no requiere ningún tipo de acreditación.
Pero una decena de radioaficionados del grupo no se han conformado con este ancho de frecuencia y se han examinado para conseguir la licencia echo-alfa. Pueden operar las diferentes bandas en todo el rango de frecuencias, están acreditados como instaladores de antenas y pueden hacer comunicados con voz (en fonía) con la otra punta del planeta.
Los profanos en la materia se preguntan qué gracia tiene hoy en día hacer una llamada de voz internacional que puede hacerse perfectamente con un móvil. Las motivaciones son múltiples, según explica el secretario del colectivo estradense, Fran Paz.
Una de ellas es el reto que supone hacerse oír al otro lado del mundo por tus propios méritos. A los radioaficionados locales les gusta rizar el rizo y, aún disponiendo de más medios, compiten para ver a dónde son capaces de llegar con una antena autoconstruida y con la mínima potencia. Con cinco watios y una antena fabricada con dos cables y una caña -conectada al equipo de radio de alta frecuencia (HF)- el club estradense ha conseguido comunicarse desde Forcarei con Cuba y con Canadá.
Otro de los atractivos es el de lanzar comunicados al aire, sin saber quién los contestará. Se puede quedar previamente con alguien e intentar que esa persona escuche la llamada, pero lo más habitual es esperar respuesta sin saber quién estará al otro lado.
Privilegios científicos
También es una ventaja indiscutible poder hablar con personas inaccesibles para el resto de los mortales. El colectivo estradense ha conseguido contactar con la base española en la Antártida hace cinco años y con la estación espacial internacional dos veces. Es un privilegio escuchar a un astronauta contando en directo desde el espacio su día a día o poder preguntarle a un científico curiosidades sobre las condiciones de vida en el polo. Eso no se consigue ni con el más moderno de los móviles.
Tampoco con un smartphone se pueden recibir faxes meteorológicos en alta mar ni «escuchar» las perseidas, como hicieron los radioaficionados congregados en el observatorio de As Casetas (Forcarei) el día 14 de este mes. Ese día las nubes impidieron ver la lluvia de estrellas, pero la la caída produce una frecuencia capaz de ser reflejada al rebotar en la atmósfera. Ese sonido de las lágrimas de San Lorenzo pudo ser escuchado por radio desde Forcarei.
Entre todos los radioaficionados del club estradense se han registrado comunicados a 120 países diferentes. Costa Rica, Cuba, Venezuela, Canadá, Italia, Francia o Japón son solo algunos de ellos.
Ayuda para iniciarse
Quienes quieran iniciarse en el arte de la radioafición pueden hacerlo por poco dinero. El secretario del colectivo local recomienda probar primero en la banda ciudadana, para lo que es suficiente un equipo de segunda mano -que se consigue en Internet o en los mercadillos (cacharreo, en la jerga del sector)-, una antena doméstica y una batería de coche. «Iso é máis que suficiente para comunicarse co resto do mundo», asegura Fran Paz. En Internet hay tutoriales para construir las antenas, pero además el Radio Club Estrada se ofrece a asesorar a cualquiera que quiera iniciarse.

 

Fuente: La Voz de Galicia.

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