En ocasiones, los medios de comunicación presentan falta de esactitud en sus entrevistas y definiciones. Para muestra, esta entrevista, que poco beneficia al sector de los radioaficionados, buscando por momentos una realidad que dista mucho de lo que acontece en estos momentos. Confio, que desde las diferentes asociaciones, hagan llegar la Voz de Galicia, una información más real, en la que podamos darnos una mejor publicidad. Estoy seguro que el periódico, así lo hará.
Pertenece a un gremio en peligro de
extinción. En las ondas se le conoce como Escorpión: «Es mi QRZ, mi
apodo, lo que sería el nick de Internet. Me lo puse, en un principio,
porque mi grupo de música favorito eran los Scorpions, y ya me quedó el
nombre», dice Alejandro Carril, uno de los cada vez menos
radioaficionados que quedan en activo, que reivindica su afición
recordando tiempos mejores: «Si la gente lo probase se engancharía, pero
es difícil darlo a conocer», asegura.
-¿Cómo se hizo usted radioaficionado?
-Empecé en 1992, a través de un amigo mio que tenía
un primo en Madrid que era radioaficionado. Vino una vez a visitarlo y
le enseñó cómo funcionaba. Terminó comprándose una emisora y, a los
pocos días, yo ya tenía también la mía. Así que empezamos juntos. Era la
gracia de hablar y conocer gente de todos lados, incluso de fuera de
España. Y después hacíamos quedadas, que en este mundo se llaman
verticales. Quedábamos veinte personas en algún punto de la ciudad y a
través de eso hice muchos amigos. Muchos estaban metidos en esto por el
trabajo, como los taxistas o los camioneros, repartidores de paquetería,
vigilantes de garajes que se comunicaban con esto... Había gente de
todo tipo.
-¿Se ve organizando ahora una vertical?
-Ahora sería imposible, al menos en la provincia de A
Coruña. Yo sigo, pero lo tengo un poco dejado de lado porque la cosa
está muy parada. Ahora es más fácil hacer contactos con otros países que
conocer a alguien de tu ciudad.
-¿Por qué han desaparecido los radioaficionados?
-Supongo que la culpa hay que echársela a Internet y a
los móviles. Acabaron con los radioaficionados. Lo primero fueron los
móviles, porque antes mucha gente utilizaba la emisora para comunicarse.
Pero cuando empezaron a salir los móviles ya lo fueron dejando de lado.
E Internet vino a matarlo definitivamente. Puede resultar paradójico,
pero en Facebook hay grupos de radioaficionados. Ahora nos comunicamos a
través de Internet.
-Tiene gracia, porque en cierto modo ustedes fueron pioneros de las redes sociales, aunque a través de las emisoras.
-Exacto. Incluso durante unos años se mezclaron las
dos cosas, se transmitía con la emisora a través del ordenador. Pero no
llegó a triunfar, quedó absorbido por las redes sociales y demás.
-¿Cómo organizaban esas quedadas?
-Yo estaba en un radio club que se llamaba Radio
Amigos Coruña, y como el nuestro había un montón. Organizábamos
actividades como la caza del zorro, en la que una persona en un coche se
escondía en la ciudad o en un monte e iba emitiendo. Los participantes
tenían que localizarlo, según iban captando la señal. Pero el club ya no
existe. Quedan asociaciones, sobre todo a nivel nacional e
internacional, más profesionales, pero esos pequeños clubes fueron
desapareciendo.
-¿Con qué se encontró a través de las ondas?
-Te encuentras gente de todo tipo, más allá de las
amistades que haces en tu ciudad. Por ejemplo, cuando hablas con otro
país solíamos mandarnos una QSL, que es una postal donde te indican el
equipo con el que transmite, la antena, la potencia, la señal con la que
emite... Yo tenía un inglés básico, al final utilizas siempre las
mismas palabras para comunicarte con la emisora, pero he hablado con
toda Europa, Sudamérica, Estados Unidos...
Fuente: La Voz de Galicia
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