sábado, 22 de marzo de 2014

LOS SISTEMAS DE COMUNICACIONES AÉREOS

 

La desaparición del avión de Malaysia Airlines en la madrugada del sábado 8 de marzo cuando cubría la ruta entre Kuala Lumpur y Pekín es un insólito suceso en un mundo hiperconectado. Muchos ciudadanos se preguntan cómo es posible que en la era de Internet se haya perdido todo rastro del aparato. Aunque los aviones comerciales modernos están dotados de varios sistemas de comunicación, el seguimiento de sus rutas se sigue haciendo por radar, aunque ya están en desarrollo sistemas de navegación basados en comunicaciones por satélite.
El nivel de comunicación más básico sería la radio de altas frecuencias (HF, en sus siglas en inglés) para comunicarse por voz con tierra o con otros aviones. Otro sistema basado también en ondas de radio es el radar convencional, que puede detectar objetos en el aire o el agua, pero no reconocer inmediatamente de qué se trata. En cambio el radar secundario, el que se usa actualmente en el control del tráfico aéreo, es capaz de interactuar con el objeto detectado mediante el transpondedor.
Este aparato recibe señales de radio y responde a ellas. El piloto introduce un código o squawk (de cuatro dígitos, el 7700 es el que se introduce en caso de emergencia en determinadas situaciones) que identifica el vuelo de que se trate, de modo que en la pantalla del controlador aéreo no se ve solo un punto indefinido como en los radares primarios sino el número de vuelo. Además proporciona información sobre posición, altura, rumbo, velocidad e incluso determinadas opciones que tenga seleccionadas el piloto, en función de lo sofisticado que sea el sistema.

El MH370 desapareció de los radares secundarios a la 1.30 del sábado cuando volaba a 35.000 pies (10.670 metros). Un radar militar (primario) detectó un objeto 45 minutos más tarde a 29.500 pies (9.000 metros), a cientos de kilómetros de la última posición conocida. No se ha confirmado que correspondiese al Boeing 777 desaparecido.
Además, el avión dispone de balizas que se activan en caso de accidente para señalar la posición del aparato. También las llamadas cajas negras, que registran todas las conversaciones en la cabina y los datos de los sistemas del avión, llevan un dispositivo que emite señales para facilitar su localización durante 30 días. Las autoridades malasias no han informado de que se haya recibido ninguna de esas señales.
Los sistemas del avión también envían información a tierra mediante el ACARS (Aircraft Communications Addressing and Reporting System) que transmite vía radio o por satélite mensajes cortos que incluyen datos sobre los sistemas del avión. Según las autoridades malasias, dejó de transmitir a la 1.07, 23 minutos antes de desaparecer.
Los aviones suelen llevar también un sistema GPS pero solo para determinar su posición. Solo los equipados con una antena de comunicación por satélite (SATCO, del que según Boeing carecía el aparato perdido) permiten a la tripulación hablar por teléfono, enviar datos o navegar por Internet en vuelo.


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