lunes, 25 de noviembre de 2013

LA MAYOR ANTENA DE LA TIERRA

Hasta él viajó en 1994 Fox Mulder en 'Expediente X' para comprobar si se había captado un mensaje extraterrestre, por su gigantesca antena cayó James Bond en 'Golden eye' un año después, y a ella se asomó Eleanor Arroway en 'Contact' (1997). Cincuenta años ha cumplido el Observatorio de Arecibo (Puerto Rico, Estados Unidos), la instalación radioastronómica más popular del mundo y el lugar desde donde en 1974 enviamos el primer mensaje intencionado a posibles inteligencias extraterrestres.
El radiotelescopio de Arecibo es un gigantesco cuenco encajado entre montañas, en la selva al norte de Puerto Rico. Su reflector esférico, de 305 metros de diámetro, ocupa una hondonada natural y, sobre él, cuelga un receptor móvil de 900 toneladas, suspendido a 150 metros de altura gracias a 18 cables conectados con tres grandes torres de hormigón: dos de ellas de 80 metros y la tercera de 110, por encontrarse su base a una cota más baja. Su construcción comenzó en el verano de 1960 y el 1 de noviembre de 1963 hizo su primera observación. Desde entonces, ha sido mejorado en dos ocasiones, en 1974 y 1997, y ha hecho numerosos descubrimientos. 


"Desde sus comienzos, hubo ciertos requisitos para elegir el emplazamiento -se explica en la web del observatorio-. Tenía que estar cerca del ecuador, de modo que el radar, capaz de estudiar la ionosfera, pudiera usarse también para estudiar planetas cercanos. Además, la localización de Arecibo ofrecía la ventaja de un terreno kárstico, con grandes depresiones de piedra caliza que proporcionaban una orografía natural para la construcción del reflector de 305 metros". La instalación, en la que en la actualidad trabajan 140 personas -16 de ellas científicos-, es parte del Centro Nacional de Astronomía e Ionosfera (NAIC), un organismo dependiente de Fundación Nacional para la Ciencia (NSF) de Estados Unidos. En total -mejoras incluidas-, su construcción costó unos 43 millones de dólares; hacerlo hoy exigiría unos 100. 


Arecibo y los extraterrestres

Esta gran oreja dedica desde 1999 una pequeña fracción de su tiempo a intentar captar señales de radio de otras civilizaciones, dentro del programa SETI@home. Esta iniciativa de la Universidad de California usa ordenadores particulares para buscar en las emisiones que llegan hasta Arecibo un posible mensaje inteligente. Cualquiera con un ordenador casero y una conexión a Internet puede participar en esta aventura. Una vez instalado el programa, que consume una mínima parte de la potencia de un PC, el ordenador recibe pequeños paquetes de datos que analizará y cuyos resultados enviará a California.
Hasta el lanzamiento de SETI@home, uno de los grandes problemas de la búsqueda de inteligencia extraterrestre era la potencia de cálculo. El tiempo de los grandes ordenadores es limitado y siempre había proyectos más importantes que la caza de ET. La informática distribuida cambió eso. En los catorce años que lleva en marcha SETI@home, han participado en el proyecto más de 5,2 millones de internautas -es la iniciativa de este tipo más exitosa- y acumulado más de 2 millones de años de tiempo de cálculo. Aunque se han detectado posibles candidatos a señales alienígenas, todavía no se ha confirmado ninguno.
Arecibo fue también el lugar desde el que avisamos conscientemente al Cosmos de que estamos aquí. Fue el 16 de noviembre de 1974 cuando, para conmemorar la primera gran remodelación del radiotelescopio, se emitió un mensaje hacia el cúmulo estelar M13, situado a unos 25.000 años luz. Lo diseñaron los astrofísicos Frank Drake y Carl Sagan, y contiene los números del 1 al 10; los números atómicos del hidrógeno, el carbono, el nitrógeno, el oxígeno y el fósforo (los componentes del ADN); las fórmulas de los azúcares y bases en los nucléotidos del ADN; la cantidad de nucleótidos del ADN y una representación de la doble hélice; una silueta humana, con sus dimensiones y la población de la Tierra; un esquema del Sistema Solar; y otro del radiotelescopio de Arecibo. El mensaje fue más una demostración de la capacidad técnica de la época que otra cosa, ya que, debido a la rotación de la galaxia, M13, su destino, no estará ahí cuando llegue.


Fuente: El Correo Digital.

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