Por supuesto que Francisco Cáceres Sánchez usa el teléfono
móvil, pero su especialidad es el telégrafo. Con un dedo y unos
auriculares es capaz de reducir al código morse cualquier frase de las
que circulan por 'guasap' y dejarla en una serie de puntos y rayas. El
problema es que en Badajoz apenas quedan unos cincuenta telegrafistas
para descifrar su mensaje.
Este pacense de 64 años que vive en la barriada de
Valdepasillas es el delegado de todos ellos ante la Asociación de Amigos
del Telégrafo de España, creada en 2004.
Como él, la mayoría de telegrafistas están jubilados.
Proceden del Cuerpo de Telégrafos, que era independiente hasta que en
1998 se unió al de Correos. Este pacense ingresó en el oficio en 1966 en
Guadix (Granada) tras superar un examen que básicamente consistía en
transmitir por morse, «el padre del teléfono», como a él le gusta
subrayar.
Unos 3.000 en España
Por sus dedos y oídos han pasado millones de telegramas,
que es lo más parecido a un mensaje de texto, lo que permitía, ya en el
siglo XIX, ponía en comunicación al mundo siempre que hubiera un cable
de por medio. «He transmitido de todo, incluso entre embajadas,
calificados como alto secreto y que no puedo revelar», comenta con
cierta intriga.
«Aquello era un oficio un poco duro -recuerda ahora- porque
se trabajaba día y noche e incluso festivos. Entre los días de mayor
trabajo estaba el de San José porque la gente mandaba miles de
felicitaciones. Casi no dábamos abasto».
Francisco Cáceres calcula que en toda España habrá unos
3.000 telegrafistas, que son los afiliados a la asociación de la que él
es delegado. Sin embargo, reconoce que todos son gente mayor, por eso
asume con naturalidad que dentro de unas décadas este medio de
comunicación habrá quedado extinguido porque prácticamente nadie
conocerá el código morse, gracias al cual se transmitió en Estados
Unidos el primer mensaje telegráfico. Fue un 24 de mayo de 1844 entre
Washington y Baltimore, afirma otro telegrafista pacense, el escritor
Pepe Vela.
Además de empezar a comunicar al mundo, que no es poco,
entre los legados que habrán dejado los telegrafistas españoles, dice en
broma Francisco Cáceres, «está el uso incorrecto de la 'k' para
abreviar la palabra 'que'. Ahora todos la usan en sus mensajes por móvil
o en el twitter (una red social de mensajes cortos), pero que se sepa
que ya nosotros cuando queríamos empezar transmitiendo un telegrama
fuimos los primeros en cambiar 'querido' por 'kerido'», dice.
Fuente: Hoy.es

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