Artistas que durante 50 años estuvieron vetados en Cuba,
como Celia Cruz o Bebo Valdés, y otros más jóvenes que también se
pronunciaron contra la revolución podrán ser escuchados en las radios de
la isla. Una «orientación» no escrita ha levantado el veto a medio
centenar de intérpretes y confía al criterio de los directores de las
emisoras la decisión de quién y cuándo sale al aire. Aun así, fuentes
del Instituto de Radio y Televisión (ICRT) consultadas por EL CORREO
dijeron desconocer la medida que publicó la BBC. Tampoco es extraño. Si
nunca hubo una norma expresa tampoco puede existir una que la
contradiga.
De todas formas, a tono con los tiempos de cambio que se
viven en Cuba, artistas isleños hablan en sus letras de canciones de
colegas que se fueron y lamentan que tuvieran que elegir. Otros, como
Alexander Díaz, joven artista, decía recientemente en una entrevista
radiofónica que él creció escuchando «buena música» y mencionó a Celia
Cruz entre las figuras que le ayudaron a formar su estilo. Veteranos
compositores y cantantes también han destacado la calidad de 'la Reina
de la Salsa' en programas de la televisión oficial del régimen.
Desde que la genial intérprete de boleros, sones o mambos
dejó la isla, a comienzos de los 60, fue borrada del mapa mediático
cubano. Nunca se escucharon ni en radio ni televisión sus canciones o su
celebre grito «¡Azúcar!». Intentó regresar a La Habana, pero no pudo
salir del aeropuerto. Celia Cruz murió en 2003, a los 77 años, en su
casa de Nueva Jersey, con la nostalgia de no haber vuelto a pisar su
«barrio, Santos Suárez», al que le dedicó uno de sus temas más famosos.
Tampoco Bebo Valdés puede pisar la isla y su hijo Chucho
tuvo que sustituirle, hace un par de años, durante el concierto de Diego
'El Cigala' en el Teatro Karl Marx.
Difusión callejera
Hasta ahora, Cuba no podía oír a Gloria Estefan o Willy
Chirino, artistas nacidos en Cuba pero criados en Miami y que reclaman
públicamente el fin del comunismo. La 'lista negra' también incluía a
medio centenar de artistas, entre los que figuraba Alejandro Sanz.
Incluso Julio Iglesias llegó a estar prohibido, pero no duró mucho
tiempo.
Sin embargo, eso no quiere decir que el público no los
conozca. En los ochenta, con la aparición de las radios de frecuencias
más potentes, que sintonizaban la FM, el bloqueo musical quedó roto. Los
cubanos más entusiastas construían antenas con tubos y metales para
escuchar la música del otro lado del golfo de México.
No obstante la 'prohibición' radiofónica no se
corresponde con la difusión callejera. Antes se copiaban discos, ahora
es aún más fácil porque la mayoría de los vendedores de cedés exhiben
copias piratas de todos esos artistas.
Fuente: El Corrreo.

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