“Nosotros no hemos hecho nada”, protestaban los garífunas temblorosos cuando los uniformados les pidieron que los acompañaran. Lo que no sabían los susodichos es que estaban por convertirse en piezas claves para ayudar al triunfo de las tropas hondureñas sobre las salvadoreñas a través del campo de la radiocomunicación.
Por ese tiempo ya funcionaba en la ciudad el RCH (Radio Club de Honduras ) que estaba contribuyendo con las Fuerzas Armadas en la transmisión de mensajes cifrados entre los combatientes catrachos sobre las estrategias a seguir.
El problemas es que esos mensajes podían ser también escuchados y decifrados por las tropas enemigas, por lo que era necesario buscar una forma de que el enemigo no entendiera ni jota de lo que los oficiales hondureños hablaban por radio.
Fue entonces cuando a Henry Handal y a otros miembros del RCH se les ocurrió buscar los servicios de dos garífunas para que en su dialecto transmitieran los comunicados que les dictaban los oficiales. Uno de los morenos reclutados en el parque mandaba los comunicados desde una estación de radioficionados instalada en el sector de El Cacaco y el otro los recibía en el frente de guerra. No había forma que los entendieran los guanacos porque en su país no hay comunidades garífunas, dice Handal al recordar aquel episodio.
La estación de El Cacao era operada por Handal y otro colega para comunicarse además con los aviones que aterrizaban en un aeropuerto civil de ese sector, utilizado por los aviadores hondureños.
Su gran pasión
La magia de la radio atrapó a Handal desde que era cipote. Se iba a meter al taller de la Agencia Nuevo Mundo para ver a los técnicos armando y desarmando los radiorreceptores que estaban en boga por aquella época.
Posteriormente tuvo la suerte de tener entre sus profesores, cuando estudiaba en el Instituto José Trinidad Reyes, a Jesús Campos, un apasionado de la radio que lo motivó a meterse en aquel mundo de micrófonos, antenas y frecuencias. Eso le ayudó a convertirse con el tiempo en técnico radial.
Aunque la radiocomunicación se había convertido en su vida, no asistió a la primera reunión que se llevó a cabo en la ciudad para formar el RCH, por que cuando lo invitaron creía que lo estaban vacilando. Resulta que la reunión de radioficionados fue convocada para el 28 de diciembre de 1957 y como esa es la fecha dedicada a los santos inocentes, Handal creyó que lo estaban “inocenteando”.
Aunque entró como socio hasta 1970, don Henry es el más veterano de los radioaficionados activos en el país y se considera tan vigoroso a sus 72 años como el RCH. A pesar de los avances tecnológicos en materia de comunicaciones, la organización se mantiene firme con 53 de sus socios operando todos los días.
Se pueden caer todos los sistemas de comunicación, pero la red de aficionados sigue funcionando porque sus aparatos pueden activarse hasta con una batería de carro. Por eso los radioficionados siguen siendo indispensables en los casos de desastres naturales, comenta Handal.Por todos los servicios que presta a la humanidad, el RCH no se puede considerar una organización social como muchos creen, aunque también sirva a los socios de entretenimiento, lo mismo que para hacer amigos en todo el mundo.
Para el caso, Handal se ha comunicado con el rey Juan Carlos de España que es un furibundo radioaficionado como son y han sido grandes personajes del planeta.
Recordó que el desaparecido empresario Juan Canahuati solía comunicarse con el rey Husein de Jordania. Se puede hablar de todo menos de política, negocios y religión porque eso no está permitido entre los radioficionados, dice.
También con el cómico mexicano Gaspar Henaine Capulina , ya fallecido, hicieron amistad algunos de los radioficionados sampedranos quienes lo visitaron en el hotel Sula cuando el artista vino a actuar a Honduras.
Amigo de OLA
Tener amigos muchas veces es mejor que tener dinero. Esto lo pudo probar el veterano radioficionado cierta vez que necesitaba un suero antirrábico para un niño garífuna a quien había mordido un ratón. Resulta que en el Centro de Salud no había tal antígeno, así que Handal se comunicó por radio con un colega que trabajaba en un laboratorio de Colombia para que le ayudara con el asunto.
Para su sorpresa, quien “modulaba” al otro lado de la línea era un conocido de apellido Grajeda que vivió en la colonia Universidad de San Pedro Sula y resultó afectado en el 74 por el huracán Fifí.
A Grajeda no se le había olvidado que fue Handal quien le ayudó a evacuar la vivienda cuando se le inundó la casa. Por eso le mandó no solo una, sino 60 cajas del suero para que también surtiera al centro de salud.
Gracias a la radiocomunicación, Handal se hizo también gran amigo del general Oswaldo López Arellano , quien fue gobernante de Honduras y a la vez miembro del RCH con el nombre clave de HR 1 OLA.
Cierta vez que el militar vino a una reunión del RCH a San Pedro Sula se le cayó un billete de cien lempiras y de inmediato se agachó con dificultad tratando de recogerlo. Handal quiso bromear con su amigo diciéndole que él no se agacharía por tan poco dinero.
OLA, para probarlo, dejó el billete en el suelo y tiró otro de a cien lempiras. Entonces Handal se inclinó rápidamente para coger los dos billetes al tiempo que le decía: “por doscientos lempiras sí vale la pena agacharse. Cambio y fuera”.
Fuente: Laprensa.hn
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por seguir mi blog. Atenderé tu comentario lo antes posible. Saludos, EB1HYS.