“¿Puedo hablar con mi mamá?”, preguntó con inocencia
Agustín, alumno de 6to grado de la escuela primaria Nº 8 Cristóbal
Colón. “No podemos hablar con tu mamá. En radio, tenemos que saber en
qué frecuencia encontrar a una persona para poder comunicarnos con
ella”, le explicó Gabriel Drago, uno de los radioaficionados del Grupo
LU-Escuelas, que llegó hasta la institución para enseñar a los alumnos
en qué consiste la actividad.
Para los chicos, nativos digitales, la comunicación a
través de las nuevas tecnologías e Internet es natural, mientras que el
contacto por medio de estaciones de radio les resulta ajeno, como
salido de una vieja película de acción. Sin embargo, la jornada en la
que el grupo de radioaficionados pasó con los alumnos fue fructífera y
motivadora.
Los chicos se mostraron interesados, querían aprender
a usar el equipo radiofónico e intentar algún contacto con otra escuela
del país que estuviera en el éter en ese momento. “Para transmitir yo
tengo que tener una licencia, que es como mi carné de conductor”, dijo
Drago a los chicos, mientras les mostraba el equipo que se instaló en la
biblioteca de la escuela.
“La idea es que los alumnos sepan cómo operar una
radio, que se comuniquen con otros chicos y usen ellos mismos los
aparatos. Damos charlas sencillas, con un lenguaje claro para que ellos
puedan entendernos. Hace 6 años que venimos haciendo esta actividad en
las escuelas los últimos jueves de cada mes”, señalaron los
radioaficionados.
El grupo apunta directamente a la demostración
práctica. Instala una pequeña estación de campaña y realiza una
comunicación con otra escuela. La meta es divulgar y promocionar las
actividades de los radioaficionados en las primarias, basándose en el
proyecto “La radio, un camino seguro y sin peligros”, elaborado por el
Grupo Argentino de CW, que busca despertar en los alumnos su interés y
potencialidades mediante una actividad dinámica y apasionante, lejos de
la violencia y las adicciones.
“Básicamente el radioaficionado puede comunicar
cuando nada funciona. Es un hobby, y además usamos las nuevas
tecnologías como complemento de la actividad”, definió Aldo Depretri,
otro integrante del Grupo LU-Escuelas.
En la emergencia
Aparentemente, las nuevas tecnologías han superado
ampliamente a la radio como forma de comunicación. Sin embargo, es
incuestionable la participación de los radioaficionados en situaciones
de emergencia tales como terremotos, huracanes, inundaciones y muchas
otras más en donde los radioaficionados tienen sus equipos siempre
listos y funcionando, con sólo una batería cargada.
El área de Gestión de Riesgo de la Municipalidad
acompaña e incentiva la actividad del Grupo LU-Escuelas porque la
considera una herramienta clave ante una inundación, por ejemplo.
“Queremos que los docentes y alumnos sepan dónde hay una estación de
radio cercana a su escuela y domicilio para que, ante una situación
extrema donde se caigan las comunicaciones fijas y de celular, puedan
llegar hasta allí y contar lo que está pasando. Instalamos estaciones de
radio en cada oficina de distrito municipal y en otros lugares
importantes”, explicó Víctor Hermosi, que integra el área de Gestión de
Riesgo municipal.
Según indicó, Santa Fe es el primer municipio de la
provincia en contar con una licencia de radio para operar en la banda de
los radioaficionados. Además, cuenta con autorización de la Comisión
Nacional de Comunicaciones (CNC) para operar en las frecuencias de
Protección Civil.
“Pareciera que con las nuevas tecnologías la radio
quedó rezagada. Pero a nivel mundial se está reflotando esta forma de
comunicación porque con un equipo y una simple batería se puede seguir
transmitiendo perfectamente, ante una emergencia extrema. En el
terremoto de Chile, por ejemplo, la presidenta emitió un decreto para
que todos los radioficionados pasen a colaborar con el gobierno”,
describió Hermosi.
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